Lunes 20 de Abril, 2026
Para ser verdaderos cristianos, es primordial que podamos entender nuestra identidad en Cristo. Nuestra manera de pensar cambia, no por la percepción que tenemos de nosotros mismos, sino cuando creemos la verdad de quiénes somos en Él.
Cuando conocemos más profundamente a Dios, también nos conocemos a nosotros mismos. Comenzamos a ver lo que tenemos que cambiar, prestamos atención a nuestras heridas, y esto nos acerca más a Dios. Recibimos nuestra verdadera identidad cuando tenemos un nuevo nacimiento espiritual. No es algo que podamos ganar, que obtengamos por estudiar, ni que se pueda comprar. Simplemente se recibe por fe, la fe en Cristo. Cuanto más reafirmamos quiénes somos en Cristo, más nuestra conducta refleja nuestra verdadera identidad. No somos huérfanos espirituales, somos hijos de Dios. Cuando confiamos y obedecemos a Dios, estamos en armonía con Él. Pero, para confiar y obedecer, primero tenemos que conocerlo. Cuanto más lo conocemos a Él, más sabemos quiénes somos y más nos conocemos a nosotros mismos.
Por eso quiero dejarte unos versículos para que puedas buscarlos, subrayarlos en tu Biblia y, si es posible, anotarlos en un cuaderno. Mira la lista todos los días, memoriza algunos versículos. Te aseguro que, cuando entiendas lo valioso que eres, esos gigantes que vienen a lanzarte mentiras se irán, porque sabrás la verdad de quién eres en Cristo.
Soy aceptado, porque:
Soy hijo de Dios (Juan 1:12)
Soy amigo de Cristo (Juan 15:15)
He sido justificado (Romanos 5:1)
Estoy unido a Cristo en el espíritu (1 Corintios 6:17)
He sido comprado por medio de Su sangre (1 Corintios 6:20)
Soy miembro del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27)
Soy santo (Efesios 1:1)
Fui adoptado como hijo de Dios (Efesios 1:5)
Tengo acceso directo a Dios por medio del Espíritu Santo (Efesios 2:18)
He sido redimido y perdonado de todos mis pecados (Colosenses 1:14)
Estoy completo en Cristo (Colosenses 2:10)
Me siento seguro, porque:
Estoy libre de toda condenación (Romanos 8:1,2)
Todo resultará para bien (Romanos 8:28)
Soy libre de toda condenación en mi contra (Romanos 8:31-34)
Nadie me puede separar de Su amor (Romanos 8:35-39)
Fui creado, ungido y sellado por Dios (2 Corintios 1:21,22)
Dios completará Su obra en mí (Filipenses 1:6)
Soy ciudadano del cielo (Filipenses 3:20)
Estoy escondido con Cristo en Dios (Colosenses 3:3)
No tengo espíritu de temor, sino de poder (2 Timoteo 1:7)
Encuentro misericordia en tiempos de angustia (Hebreos 4:16)
Soy importante, porque:
Soy la sal y luz de la tierra (Mateo 5:13,14)
Soy rama de la verdadera vid (Juan 15:1,5)
Fui elegido para dar fruto (Juan 15:16)
Soy testigo de Cristo (Hechos 1:8)
Soy templo de Dios (1 Corintios 3:16)
Soy parte del ministerio de la reconciliación en Cristo (2 Corintios 5:17-21)
Soy colaborador de Cristo (2 Corintios 6:1)
Estoy sentado con Cristo en lugares celestiales (Efesios 2:6)
Soy un trabajador de Cristo (Efesios 2:10)
Tengo acceso a Dios con seguridad y confianza (Efesios 3:12)
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)
Oración
Señor, gracias porque en Ti encuentro mi verdadera identidad. Ayúdame a creer cada día lo que Tú dices de mí y no las mentiras que intentan desanimarme. Sana mis heridas, transforma mi manera de pensar y ayúdame a acercarme más a Tu corazón. Enséñame a confiar en Ti, a obedecerte y a vivir como un hijo amado. Que mi vida refleje siempre quién soy en Cristo. Amén.
Basado en el libro “Victoria sobre la oscuridad”, de Neil Anderson.