Lunes 02 de Febrero, 2026

La fe comienza cuando creemos en las promesas de Dios y vivimos conforme a esa verdad. La fe es acción, y Sus promesas nos guían y nos moldean para poner nuestra fe en movimiento.

En Génesis 12:1–2 vemos que el Señor le dice a Abram: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y ve a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré; haré famoso tu nombre y serás una bendición”. Abram obedeció y salió con su esposa Sarai, su sobrino Lot, toda la gente que había adquirido en Harán y todos los bienes que había acumulado (v. 5). Todo sonaba muy bien: Abram hizo su parte y obedeció lo que Dios le había dicho (v. 4). Sin embargo, cuando llegaron a Canaán, la tierra estaba habitada por los cananeos. Vivieron toda su vida en tiendas; en realidad, nunca se asentaron. De hecho, la única tierra que Abram compró fue la parcela para sepultar a Sarai (Génesis 23:20). Vivieron como forasteros, confiando en que Dios tenía algo mucho mejor para ellos.

Eligieron construir sus vidas sobre el fundamento sólido que es la patria celestial. En Hebreos 11:13 leemos: “Todos ellos vivieron por la fe y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las miraron y les dieron la bienvenida desde la distancia. También confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra”. Esto me deja sin palabras: la fe de Abram y Sarai al salir hacia una tierra desconocida, confiando en Dios.

Más adelante leemos que Abram tuvo que ir a Egipto debido a la gran hambruna que azotaba la tierra de Canaán. Entonces se le ocurre un plan. Podemos leer lo sucedido en Génesis 12:11–13: “Cuando estaba por entrar en Egipto, dijo a su esposa Sarai:
 Yo sé que eres una mujer muy hermosa. Estoy seguro de que, en cuanto te vean los egipcios, dirán: ‘Es su esposa’; entonces a mí me matarán, pero a ti te dejarán con vida. Por favor, di que eres mi hermana, para que gracias a ti me vaya bien y me dejen con vida”.

¿Increíble, no? Parece que Abram dejó de lado las promesas que Dios le había dado y puso su confianza en su propio plan. Estaba enfocado en sus circunstancias, y eso le producía temor. Temió por su vida, pero también puso en riesgo la seguridad de Sarai.

Suena a chantaje emocional y a una actitud un poco egoísta, ¿verdad?, ya que su principal

preocupación era que a él le fuera bien. Sin intención de juzgar su actuación, este pasaje nos sirve como ejemplo, porque muchas veces también dejamos de lado las promesas de Dios y quién es Él en nuestras vidas, y comenzamos a enfocarnos únicamente en las personas o en las circunstancias difíciles. Esto puede llevarnos a tomar decisiones egoístas que terminan perjudicando a quienes amamos.

Esta semana necesitamos repetirnos y poner en práctica:

  • Tengo fe y obedeceré a Dios.
  • Aunque no pueda ver las promesas cumplidas, seguiré poniendo mi fe en Él (Hebreos 11:11).
  • Soy peregrino en esta tierra; mi ciudadanía está en el cielo.
  • Decidiré si pongo mi fe en las personas y las circunstancias, o en Él.
  • Me fijaré en cómo es Dios, y no solo en cómo es la gente.


Cuanto más conocemos a Dios y más profunda es nuestra relación con Él, más confiaremos en Su guía y en Su cuidado.

Oración
Señor, esta semana ayúdame a poner en práctica este devocional y a recordar que Tus promesas son sí y amén. Aunque no las vea cumplidas aquí, sé que las veré en la Nueva Jerusalén. Ayúdame a transitar mi vida cristiana aferrándome a Ti y no a mis circunstancias. Pongo en Tus manos mi temor y mi preocupación por el futuro. Tú me diriges, aunque ahora no lo entienda todo. Confío en Ti.

“Por la fe incluso Sara, a pesar de su avanzada edad y de que era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa”.
Hebreos 11:11

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Liliana Gebel

Liliana Gebel es una reconocida influencer, líder y autora.

Es Asesor en Salud y Nutrición y tiene un Diplomado Plant Based Chef, que la ha ayudado a llevar una vida más saludable. Es también Coach de Vida y ha aplicado...

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