Lunes 31 de Agosto, 2026

Cada vez que veas esta imagen, encontrarás una porción de la Biblia. Me encanta la versión “El Mensaje”, escrita en un lenguaje claro y profundo. Fue diseñada para que sus historias y enseñanzas se sientan actuales y sean fáciles de entender, como si se hubieran escrito hoy. Vas a experimentar las Escrituras de una manera directa.

Te sugiero que leas en voz alta. Hacerlo te ayudará a recordar y comprender mucho mejor lo que lees, y te conectará emocionalmente con cada palabra. Está comprobado científicamente que recordarás más lo que dices o lees en voz alta que lo que solo observas en silencio. Cuando lees y compartes con otros, propicias un ambiente reflexivo y de oración.

Miro a las montañas; ¿viene mi fuerza de ellas?

No, mi fuerza viene de Dios, que hizo el cielo, la tierra y las montañas.

Él no te dejará tropezar, tu Dios guardián no se dormirá.

¡De ninguna manera! El guardián de Israel nunca se adormecerá ni se dormirá.

Dios es tu guardián, está a tu lado para protegerte;

Te preserva de la insolación, te resguarda de los dañinos efectos de la luna.

Dios te guarda de todo mal, protege tu vida misma.

Te cuida cuando sales y cuando regresas, te guarda ahora, te guarda siempre.

Salmo 121:1-8
Este Salmo es la perfecta expresión para cultivar nuestra confianza en Dios. Cuando sentimos la necesidad de que Él venga a socorrernos, podemos tener la plena convicción de que Él está presente y descansar en Él. El salmista comienza levantando sus ojos hacia las montañas y preguntándose de dónde vendrá su ayuda. Inmediatamente reconoce que su socorro proviene de Dios, que creó todo cuanto existe. Nuestra seguridad no está en las circunstancias que nos rodean, sino en Aquel que está por encima de ellas.

Una de las expresiones más hermosas de este Salmo es que nuestro Guardador no duerme. Dios nunca deja de cuidarnos. Mientras dormimos, Él permanece despierto. Cuando no sabemos lo que está sucediendo, Él lo sabe. Cuando no podemos controlar lo que vendrá mañana, Él ya está allí. Esto no significa que nunca atravesaremos dificultades, sino que, cuando sucedan, no tendremos que atravesarlas solos. Dios guarda nuestra entrada y nuestra salida; está presente en nuestros comienzos, en nuestros caminos y también en nuestros regresos.

Su cuidado no se limita a determinados momentos de nuestra vida: “te guarda ahora, te guarda siempre”. Por eso, cuando la preocupación quiera ocupar nuestra mente, podemos recordar: no necesito tener todo bajo control para estar seguro; necesito recordar quién me guarda.

Quizás hoy no podamos ver cómo se resolverá lo que nos está preocupando, obtener una respuesta que estamos esperando o, simplemente, saber qué traerá el mañana. Pero hoy podemos decidir mirar al cielo y confiar en que nuestro socorro viene del Señor. ¡Aleluya!

Oración
Señor, reconozco que mi ayuda viene de Ti. Tú eres mi Creador, mi protector y mi guardador. Cuando las circunstancias me hagan sentir inseguro, ayúdame a recordar que Tú permaneces a mi lado. Cuando mi mente se llene de preocupación, recuérdame que Tú nunca duermes y que nada escapa de Tu cuidado.

Enséñame a descansar en Ti, aun cuando todavía no tenga respuestas. Hoy pongo delante de Ti aquello que me preocupa y decido confiar en Tu fidelidad. En Tu poderoso nombre, amén.

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Liliana Gebel

Liliana Gebel es una reconocida influencer, líder y autora.

Es Asesor en Salud y Nutrición y tiene un Diplomado Plant Based Chef, que la ha ayudado a llevar una vida más saludable. Es también Coach de Vida y ha aplicado...

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