Lunes 06 de Julio, 2026

Dios siempre ha estado obrando en nuestras vidas y a nuestro alrededor, aunque muchas veces no podamos verlo o no entendamos su obrar. A través de la Biblia vemos que Dios siempre ha tomado la iniciativa de acercarse a sus profetas y a su pueblo. Él nos atrae hacia sí con lazos de amor y, como dice Pablo en Filipenses 2:13: “Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad”. Nunca es nuestra iniciativa; siempre es Él quien pone en nosotros ese sentir.

Muchas veces oramos por guía en nuestras decisiones y sentimos que no tenemos respuesta. Pero Dios nos está invitando a unirnos a Él en lo que ya está haciendo. Unirnos a su obra, requiere ajustar nuestras vidas para que Él pueda cumplir su voluntad a través de nosotros. Para que esto suceda y Dios obre por medio de nuestra vida, necesitamos obedecerle. Es precisamente en esa obediencia, donde llegamos a conocerlo de una manera más personal. No se trata de lo que podamos hacer por Él, sino de quiénes somos en Él.

En Juan 14:15, Jesús dijo: “Si me aman, guarden mis mandamientos”. Esto significa que la obediencia es la expresión de nuestro amor hacia Él. Cuando nos cuesta obedecer, el mayor problema no suele ser la falta de capacidad o discernimiento, sino la falta de amor. Dios es amor, y su voluntad siempre será lo mejor para nuestras vidas, aun cuando en el momento no la comprendamos.

Hay algo importante que debemos recordar:

  • No puedo obedecer a Dios, a menos que crea y confíe en Él.
  • No puedo creer y confiar en Él, a menos que lo ame.
  • No puedo amarlo, si no lo conozco.


Cuando estamos convencidos de que Dios nos ama, dejamos de cuestionar cada instrucción que Él nos da y aprendemos a obedecer con confianza. Si constantemente tenemos dudas acerca de una decisión, tal vez sea porque necesitamos dedicar más tiempo a nuestra relación con Dios y bajar el volumen de las interferencias para escuchar con mayor claridad su voz.

Espiritualmente, la desobediencia recibe un nombre: rebelión. Y toda rebelión trae consecuencias. Aun así, Dios, en su gracia, nos va enseñando y guiando paso a paso.

En ocasiones, Dios pone en nuestro corazón una tarea, pero vemos que las puertas parecen cerrarse. Eso no significa necesariamente que nos hayamos equivocado. Puede ser que todavía no estemos preparados para aquello que Él quiere confiarnos. Muchas veces Dios está más interesado en formar nuestro carácter que en apresurar nuestro ministerio. Cuando Dios nos llama a hacer algo, su llamado no está enfocado en lo que nosotros tenemos que hacer para Él. Ese enfoque sigue estando centrado en nosotros. Más bien, Él nos está mostrando lo que Él quiere hacer donde nos encontramos ahora, y eso mantiene a Dios en el centro.

Tenemos un gran problema cuando desviamos nuestro enfoque hacia lo que nosotros queremos hacer, en lugar de preguntarnos qué es lo que Dios quiere hacer. Muchas veces queremos que Dios nos revele si debemos abrir un negocio, ser profesores, estudiar una carrera, predicar, ser pastores o misioneros, quedarnos en nuestro país o mudarnos a otro lugar. Dios nos llama, antes que nada, a tener una relación con Él y a estar dispuestos a hacer cualquier cosa que nos muestre en su tiempo. Un siervo espera que su Maestro le asigne una tarea; por eso debemos aprender a ser pacientes. Dios también utiliza los tiempos de espera para moldear nuestro carácter, fortalecer nuestra fe y prepararnos para aquello que vendrá.

Observemos lo que Dios está haciendo en nuestras vidas y en las personas que nos rodean. Él siempre está obrando, aunque por ahora no lo veamos o no tengamos todas las respuestas. La clave está en nuestra relación con Él. Cuanto más nos acerquemos a Dios, mayor será nuestra claridad y más fácilmente podremos distinguir la verdad del error.

Quienes entrenan para detectar billetes falsos no comienzan familiarizándose con las falsificaciones. Primero estudian cuidadosamente un billete auténtico, hasta conocer cada uno de sus detalles. De esa manera, cualquier cosa que no se ajuste al original será reconocida de inmediato como falsa. Lo mismo sucede en nuestra vida espiritual. Cuando nos enfocamos en lo genuino y verdadero, podemos detectar con mayor claridad aquello que no se ajusta a la verdad. Cuando cultivamos una relación profunda con Dios, aprendemos a conocer su carácter, su voz y su verdad. Así podremos identificar con mayor facilidad aquello que no nos conviene.

Porque el objetivo de la vida cristiana no es simplemente hacer cosas para Dios, sino caminar tan cerca de Él que nuestra vida llegue a convertirse en un instrumento a través del cual Él pueda cumplir sus propósitos.

Oración
Padre, gracias porque Tú siempre has tomado la iniciativa de buscarme y atraerme hacia Ti con amor. Ayúdame a conocerte cada día más, para que mi obediencia nazca de un corazón que te ama y confía plenamente en Ti. Enséñame a esperar con paciencia, a reconocer tu voz en medio de tantas distracciones y a mantener mis ojos puestos en lo que Tú ya estás haciendo.

Moldea mi carácter. Quiero hacer tu voluntad y que mi vida, sea un instrumento útil para cumplir tus propósitos. Que nunca busque hacer cosas para ti, sin antes caminar contigo.

En el nombre de Jesús. Amén.

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Liliana Gebel

Liliana Gebel es una reconocida influencer, líder y autora.

Es Asesor en Salud y Nutrición y tiene un Diplomado Plant Based Chef, que la ha ayudado a llevar una vida más saludable. Es también Coach de Vida y ha aplicado...

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