Lunes 19 de Enero, 2026

Hace muchos años atrás, no existía el identificador de llamadas en la telefonía fija. Es decir, cuando levantabas el auricular, no tenías idea de quién estaba del otro lado de la línea. A fines de los años ochenta y principios de los noventa, esta tecnología comenzó a comercializarse para el público en general y, con el tiempo, se volvió tan común, que hoy podemos ver en nuestros teléfonos móviles quién nos está llamando, si el número está registrado o incluso cuando no lo está.

Pero antes de que el identificador de llamadas se popularizara, había algo muy particular: uno atendía y, si era algún familiar o amigo, con solo escuchar el “hola” sabías de inmediato quién era. No hacía falta ver un número en la pantalla; bastaba con oír la voz. Eso era posible porque tenías una relación, familiaridad y cercanía con esa persona.

En nuestra vida espiritual, muchas veces nos quejamos de que no podemos “reconocer la voz de Dios”. Sin embargo, cada vez que me he hecho esa pregunta, llego al mismo lugar: necesito conocerlo más, pasar más tiempo con Él. La familiaridad con la voz nace de la intimidad, y la intimidad nace del tiempo compartido.

Una de las maneras más profundas de conocerlo es a través de la oración y de la lectura de la Palabra; pero también es importante conocer los nombres de Dios, porque cada nombre revela un aspecto de Su carácter. No son solo títulos, son experiencias que se viven y que, cuando atravesamos diferentes situaciones en nuestras vidas, afirman Su voz en nuestro corazón y nos permiten conocer nuevas facetas Suyas. Ningún nombre se conoce sólo leyendo; se conoce viviéndolo.

Cuando aprendemos a reconocer Su voz, ya no necesitamos un “identificador de llamadas espiritual” para saber si Él es quien habla: lo sabemos porque lo conocemos. Por eso, hoy quiero que profundicemos en Sus nombres, para poder conocerlo más y experimentar a Dios de una manera más profunda.

Ab: Padre, la primera persona de la Trinidad (2 Samuel 7:14)
Abba: Papito, un diminutivo de Padre (Marcos 14:36)
Shaddai: Todopoderoso (Rut 1:20)
Anciano de Días: Dios es activo en la historia (Deuteronomio 7:9)
El Olam: Dios Eterno (Génesis 21:33)
Elohim: Dios el Creador (Génesis 3:3)
Elyon: Dios Altísimo, exaltado (Génesis 14:18-20)
El Roi: el Dios que me ve, que responde a las necesidades (Génesis 16:13)
Qedosh Yisra’el: el Santo de Israel (Isaías 1:4)
Shapat: Juez (Génesis 18:25)
Adonai: Señor, Amo (Salmo 2:4)
YHWH: Señor en hebreo, el nombre más personal e íntimo que Dios se asigna a sí mismo (1 Samuel 1:20)
Nisi: el Señor es mi Estandarte, mi bandera, me protege (Éxodo 17:15)
Sabaoth: Dios de los ejércitos (1 Samuel 1:3)
Shalom: el Señor es la Paz (Jueces 6:24)
Jireh: el Señor provee (Génesis 22:14)
Tsidekenu: el Señor es nuestra salvación, Salvador (Jeremías 23:6)
Rahi: el Señor es mi Pastor (Salmo 23:1)
Illaya: el Altísimo, el Exaltado (Deuteronomio 7:25)
Rapha: el Señor que sana (Éxodo 15:26)

Cada día trae la oportunidad de descubrir un nombre nuevo y poder experimentarlo en tu vida. Entonces, el desafío esta semana no es solo preguntar: “¿Dios me habla?”, sino: “¿Lo conozco lo suficiente como para reconocer Su voz cuando lo hace?”. La intimidad abre el oído.

En días de necesidad, Él se revela como Proveedor.
En días de ansiedad, se revela como Paz.
En días de quebranto, se revela como Sanador.
En días de confusión, se revela como Pastor.
En días de batalla, se revela como Nuestra Bandera.
En días de silencio, se revela como Padre.

Oración
Señor, deseo conocerte más. Enséñame a reconocer Tu voz, a distinguirla entre el ruido, las dudas y mis propios pensamientos. Que pueda experimentar Tu carácter en mis días y que Tu Palabra sea familiar para mí. Llévame a una relación más profunda y real contigo. Amén.

Tomado de la Biblia de Estudio para La Mujer NVI

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Liliana Gebel

Liliana Gebel es una reconocida influencer, líder y autora.

Es Asesor en Salud y Nutrición y tiene un Diplomado Plant Based Chef, que la ha ayudado a llevar una vida más saludable. Es también Coach de Vida y ha aplicado...

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